Hace tiempo que no os cuento cómo van las cosas en Wurko, y os había prometido teneros al tanto. Como imaginais, la experiencia está siendo increible.
Jesús está maravillado por la labor de Ángel Olaran y todo lo que ha hecho por esos niños y esas familias.
Me escribe muy amenudo, por lo que, aunque no tengo noticias de Etiopía (de la ECAI), las tengo suyas, y por el momento, me vale. Me hace sentir vinculada a nuestra querida Etiopía y esto me hace feliz.
Jesús está con otros 20 voluntarios. No hay descanso para ellos. Se encargan de ayudar a los niños en la escuelita, entre otras cosas. Han creado, además, unas clasecitas de basket y badminton para los niños. Imagináos, ¡están encantados!
En uno de sus últimos correos, me escribía esto (que con su permiso, publico):
"(... ) Mira Mery, mucha gente te dirá que adelante, que no te pares, que luches con este embarazo... Yo desde aquí, desde el corazon de Etiopia te puedo decir que son verdaderos ángles, que no decaigas, que son regalos del cielo y entre toda la pobreza sus sonrisas dan luz, es increible (...)".
Esto ha sido un regalo para mí, un regalo de los buenos. Y quería compartirlo con vosotros.
Os deseo un feliz día. Besitos de cacao.