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jueves, 6 de septiembre de 2012

La mejor familia del mundo

Gracias a una queridísima compi de andanzas, Paloma, a quien tuve la suerte de conocer en Addis, he conocido este precioso cuento que comparto ahora con vosotros.
 
Gracias Paloma. Por el cuento y por nuestro tiempito en Addis. Gracias por dejarme disfutar de tus lindísimos peques.
 
Este cuento  os lo dedico a quienes estáis (estamos) en este a veces  (muchas veces) difícil, largo e incomprensible viaje. Sé que más tarde o más temprano se convertirá en el mejor viaje de nuestras vidas, pero mientras tanto... Ufff!!!
 
Se lo dedico a dos grandes amigas que me ha regalado "esta aventura". Ellas saben muy bien por qué en este momento... ;P
 
Pero en especial, muy en especial se lo dedico "a mi chico", Pablo. Por hacerlo posible.
 
Deseo que os guste tanto como a mí. ¡Feliz día!
 
 
 
"La mejor familia del mundo"
Susana López Rubio
http://www.educared.org.ar/enfoco/imaginaria/biblioteca/?p=121


Una bonita mañana de mayo, Carlota estaba jugando en el jardín del orfanato cuando la directora la llamó a su despacho.

—Te ha adoptado una familia, Carlota. Vendrán por ti mañana —dijo.
Por supuesto, los otros niños no tardaron en enterarse de la buena nueva.
—¡Qué suerte!
—¡Que envidia!
—¡Felicidades, Carlota!
—¿Cómo crees que será tu nueva familia?

Carlota cruzó los dedos y pidió un deseo: “Espero que sea la mejor familia del mundo.” Esa noche, Carlota no podía dormir de los nervios y pensó en cómo sería la familia perfecta.


Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de pasteleros! Si la adoptaba una familia de pasteleros, viviría en una pastelería. Podría pasar el día entre tartas, torteles, bollos y bombones, azúcar en las tartas y sorber el merengue de los pasteles de merengue. Tendría palmeras de chocolate para desayunar, comer, merendar y cenar. Sin duda ¡una familia de pasteleros sería la mejor familia del mundo!


Aunque pensándolo mejor… como seguía sin poder dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de piratas! Si la adoptaba una familia de piratas, viviría en un barco pirata. Podría
navegar por los siete mares. Pintar banderas de calaveras y huesos y buscar tesoros de doblones de oro. Luciría un mono en el hombro derecho, un loro en el izquierdo, un parche en el ojo y una pata de palo. Sin duda, ¡una familia de piratas sería la mejor familia del mundo!


Aunque pensándolo mejor… como aún no podía dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de domadores de tigres! Si la adoptaba una familia de domadores, viviría en un circo. Podría pasar el día jugando con los tigres. Rizar los bigotes de los cachorros y contar las rayas de su pelaje. Llevaría un tigre de bengala al colegio para ser la más popular delrecreo. Sin duda, ¡una familia de domadores sería la mejor familia del mundo!


Aunque pensándolo mejor… como todavía no conciliaba el sueño, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba…¡una familia de astronautas! Si la adoptaba una familia de astronautas, viviría en una nave espacial. Podría visitar todos los planetas. Beber batidos en la Vía Láctea y bailar el hula hop con el anillo de Saturno.


Contaría estrellas para dormirse por las noches. Sin duda, ¡una familia de astronautas sería la mejor familia del mundo!


Aunque pensándolo mejor… con sorpresa, Carlota miró la ventana y descubrió que ya se había hecho de día. ¡Había pasado la noche entera sin dormir y su nueva familia ya había llegado a buscarla!

Los Pérez.

 
Leonor, la nueva madre de Carlota, es funcionaria de correos. No es pastelera pero todas las tardes al volver del cole, nunca se olvida de comprarle a Carlota una enorme palmera de chocolate para merendar. Roberto, el nuevo padre de Carlota, es agente de seguros. No es un pirata, pero le encanta jugar con Carlota a buscar tesoros escondidos en el descampado del barrio. Elvira, la nueva abuela de Carlota, está jubilada. No es domadora de tigres, pero tiene dos gatos, Bigotes y Bruno, que se pasan el día dormitando en su regazo y les encantan las sardinas. Pedro, el nuevo hermano de Carlota, estudia en el mismo colegio que ella. No es astronauta, pero ha decorado el techo del dormitorio con estrellas que
brillan en la oscuridad para que él y Carlota puedan contarlas por la noche antes de dormir.Y así, bajo el cielo estrellado de su habitación, Carlota Pérez por fin pudo dormir y no tuvo que imaginar más.


Había conseguido la mejor familia del mundo.



lunes, 30 de abril de 2012

Un cuento muy especial

Hace unos días, una amiga a la que quiero mucho, que envió este cuento. Ella me conoce muy bien y sabía lo triste que estaba con la noticia de Dawit.

Y como siempre, encontró la manera de comprenderme y animarme. ¡Gracias Marisa! ¡¡¡Eres un soooool!!!

He pensado que os gustaría y por eso lo dejo aquí. Algún día quizá queramos contárselo a nuestros pequeños. ;)


Por qué el pequeño elefante rosa sé puso triste y cómo volvio a sonreír

Había una vez en áfrica una gran manada de elefantes, y había también un pequeño elefante que vivía con sus padres. Beno era muy alegre y todos lo querían mucho. El pequeño elefante tenía un amigo con el que jugaba mucho, era su mejor amigo, Fredi.

Un día la mamá de Fredi les dijo a los dos amigos que tenían que despedirse, que su familia sé tenía que ir a otro lugar. La noticia les causó gran dolor porque sé querían mucho.

El pequeño elefante rosa sé puso tan triste que sé le fueron las ganas de jugar. La comida ya no le sabía a nada. Y a veces sé enfurecia con la mamá de Fredi, que sé lo había llevado. Todos intentaban consolar a Beno, que inventaba olvidarlo todo, pero no podía.

Finalmente decidió ir a ver a la lechuza Eureka,que era vieja y sabia y todos los animales de ia región la conocían, por sus sabios consejos.

La lechuza escuchó las penas que le contó el elefante. Luego reflexionó un rato y dijo:

- Puedes hacer 3 cosas: Primero, sí estas triste, llora. Da igual lo que digan los demás. Con el llanto pasa lo mismo que con las nubes de lluvia, oscuras y espesas. Una vez que ha llovido y la nube se ha descargado, vuelve a ser ligera y blanca. Segundo,cuéntale tú gran pena a alguien a quién quieras mucho. Y tercero, haz en tú corazón un sitio para tu amigo, asi siempre estará contigo en tu recuerdo.

- Y además, el tiempo ayudará. A medida que irá pasando, se llevará tú pena.

Cuando llegó a casa, el pequeño elefante rosa dio rienda suelta a su tristeza. Lloró durante tres días y una hora. Después respiró hondo y se sintió más aliviado.
Seguidamente el pequeño elefante fue a ver a su mamá y le contó con todo detalle su gran pena y lo mucho que echaba de menos a Fredi.

Su madre le dijo:

- Realmente es muy triste perder a un amigo.

Después lo rodeó con su trompa y lo abrazó. Beno se acurrucó junto a su madre y sé sintió un poco mejor todavía.

Por la tarde, Beno sé acostó a la sombra de un árbol y buscó un lugar para Fredi en su corazón. Luego, respiró hondo y sí sintió mucho mejor.

En el corazón de Beno ahora había un sitio grande y hermoso para Fredi, y además había sitio para sus padres y otros pequeños elefantes.

Cuando había pensado un buen rato escuchando su corazón, sé dio cuenta que todavía quedaba mucho sitio para elefantes y otros animales que ni siquiera conocía aún, y eso le alegro mucho.

Por primera vez, desde hacia semanas, fue a jugar con los demás elefantes. Acababa de llover y al volver a salir el sol apareció un maravilloso arcoiris. El arcoiris le quiso dar una gran alegría a Beno, porque conocía su pena. Entonces les regaló sus colores, y así los elefantes tuvieron los colores más bellos.

Ahora por fin volvía a sentirse bien.

Asi volvió a jugar con todos los demás. Y contaba a los demás todo lo que había compartido con Fredi. Por la noche, cuando dormía, a veces soñaba con Fredi.

Los elefantes de la manada se alegraron mucho cuando el pequeño elefante rosa volvió a estar feliz y a jugar alegremente con los demás elefantes, y por eso hicieron una gran fiesta.

Y un día el pequeño elefante rosa encontró un nuevo amigo, su mejor amigo, el amarillo, o quizá el azul, ¿tú que crees?

lunes, 12 de marzo de 2012

Concurso de relatos ABAY

Abay vuelve a convocar el concurso de relatos, este año bajo el título "Te cuento Etiopía".

Se piden relatos que evoquen Etiopía, que nos la hagan sentir y nos hagan vibrar. No hace falta que sean realistas, pueden ser imaginarios. La protagonista: ETIOPÍA.
 
Yo me reservo el relato para escribirlo a la vuelta de nuestro viaje.

¡Anímate a participar!

El primer relato ya está aquí y es precioso. Merece la pena que lo leais. Os dejo el enlace.

"Mamush quiere saber"

viernes, 9 de septiembre de 2011

El árbol mágico

¡¡¡Buenos días familia!!!

Quería compartir con vosotros este cuento que me han hecho llegar Loli y Rubén (desde Murcia) en uno de sus deseos. ¡Y que me ha encantado!

Espero no tardar mucho en contárselo a nuestr@ peke.

¡Qué tengáis muy feliz puente los que lo hacéis! y los qué no... ¡ánimo que ya es viernes!


EL ÁRBOL MÁGICO

Hace mucho, mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás.

El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, supercalifragilisticoespialidoso, tan-ta-ta-chán, y muchas otras, pero nada.

Rendido, se tiró suplicante, diciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: "sigue haciendo magia".

Entonces el niño dijo "¡¡Gracias, arbolito!!", y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.

El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que "por favor" y "gracias", son las palabras mágicas.


viernes, 15 de abril de 2011

Enredando

Los que ya me conocéis bien sabéis que no me puedo estar quietecita... Luego me quejo de que no doy a basto, pero cada proyecto que me proponen (o se me ocurre) me engancha y no sé decir que no.

Luego me pasa que me meto en unas... Je, je, jeeee.


Bueno, como sabéis este año hice la firme promesa de que no estudiaría ninguna carrera, curso, master... je, je, je. Y lo he cumplido y lo agradezco porque no hubiera podido. Con este nuevo curro (y las colaboraciones que van surgiendo) no tengo mucho tiempo.

Y además, una vez entregado ya el libro (ahora veremos cuando empiecen las maquetaciones si no me dan mucho la lata)... vuelvo a tener algún respirito. Así que... ¡¡¡vamos a retomar lo de mis cuentitos!!!

Ya los tenía terminados y registrados. De momento sólo hay cuatro, voy a ver qué tal se me da y si la cosa va bien, seguiré escribiendo. Me faltaba una ilustradora y ¡ya la tengo! Mi compi del cole y amiga Luz se encargará. Es un crack.

Así que a la vuelta de Semana Santa nos pondremos con ello. ¡Ya os iré contando! Tenemos muchísima ilusión.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuentos infantiles que me encantan

¡¡¡Buenas tardes!!!

Hoy quería compartir con vosotros una lista de cuentos infantiles que me encantan. Me ha ayudado a hacerla una buena amiga, Marisa, que además es ¡¡¡una profe estupenda!!!

¡Espero que os gusten!




Ahí va:
      
  • Elmer. David McKee
  • Corduroy. Don Freeman
  • Por cuatro esquinitas de nada. Jérôme Ruillier
  • El cazo de Lorenzo. Isabelle Carrier
  • Los tres bandidos. Tomy Ungerer
  • Siete ratones ciegos. Ed Young
  • El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. Werner Holzwarth
  • Todos sois mis favoritos.  Sam Mcbratney
  • Adivina cuanto te quiero. Sam McBratney
  • ¿A qué sabe la luna? Michael Grejniec
  • Papa, por favor, consígueme la luna. Eric Carle
  • El pollo desplumado. Eric Carle
  • El grillo silencioso. Eric Carle
  • La pequeña oruga glotona. Eric Carle
  • La araña hacendosa. Eric Carle
  • Diez patitos de goma. Eric Carle
  • El camaleón camaleónico. Eric Carle
  • ¿Quieres ser mi amigo? Eric Carle
  • La mariquita gruñona. Eric Carle
  • Nadarin. Leo Lionni
  • Frededrick. Leo Lionni
  • Pequeño azul, pequeño amarillo. Leo Lionni
  • Una pesadilla en mi armario. Mercer Mayer
  • Donde viven los monstruos. Maurice Sendak